• Pedro González Núñez

Consejos, datos e ideas para una primera novela


Te has decidido, ¡vas a escribir tu primera novela! Genial, desde aquí te doy mi más sincera enhorabuena y te deseo toda la suerte del mundo. Seguro que haces un trabajo fantástico que estaré deseando leer.

Ahora bien, te pones ante el folio en blanco y… ¿Sabes por dónde empezar? Buena pregunta, ¿no? Tal vez tienes una idea maravillosa… pero… ¿cómo la desarrollas para que quede bien plasmada?

Estas y muchas más son las eternas preguntas del escritor que empieza. La estructura, los personajes y su desarrollo, la trama, la lógica, no dejar vías muertas, conseguir atar todas las posibles historias de forma concreta…

Así que, a continuación, te dejo algunas claves que te pueden ayudar a escribir tu primera novela. Y, además, te daré datos curiosos, como cuál fue la primera novela de Stephen King, la primera escrita en español, la primera que vio la luz en la historia, etc. Es decir, un montón de detalles curiosos que te van a encantar.

¡Vamos al lío!

El brief de la primera novela

Por la complejidad y magnitud que conlleva redactar un texto extenso, de más de 30.000 palabras (algo menos si te decides por una novelette o novela corta) considero recomendable comenzar a escribir un brief o briefing antes de arrancar con la redacción de la novela. Así no te perderás mientras avanzas y podrás consultar toda clase de información de valor sobre situaciones, trama, personajes… ¿Qué pondremos aquí? Veamos.

La historia

¿Tienes una historia? Genial, entonces también es posible que tengas una novela. Ahora bien, escríbela. Quizás te resulte útil preparar primero una sinopsis resumida de no más de medio folio, y luego un desarrollo más amplio con puntos de inflexión, donde puedas resumir todo cuanto va a suceder (no más de dos o tres páginas en una especie de escaleta técnica con nudos de acción y elementos que hacen que la trama avance).

El germen puede ser casi cualquier cosa. Tal vez un personaje, una situación comprometida, un hecho histórico. En este caso, tu imaginación es el único límite que tendrás. Supón que el protagonista tiene que sobrevivir entre las trincheras de la I Guerra Mundial o es un aguerrido caza-recompensas espacial, por hablar de dos ejemplos más bien clásicos, pero siempre efectivos si se desarrollan bien. A partir de ahí, todo tuyo. ¡Adáptalo a tu trama!

El personaje principal

Para mí, este es el punto más importante en la construcción de una novela. Lo primero en lo que pienso es en esa persona que se ve mecida por los acontecimientos. Por ejemplo, ¿qué le pasaría a un terraplanista si un día se descubriera que la Tierra realmente es plana? Aunque no se separa mucho de la historia, pues ambos son cooperativos, sus atributos, su personalidad y su forma de ser serán clave en el desarrollo de los acontecimientos.

A mi modo de entender una narración, el personaje principal de una novela es clave porque es el que vertebra la historia y el desarrollo de los hechos. Por eso ha de ser un personaje cuya personalidad se vea crecer, evolucionar y desarrollarse a lo largo de la sucesión de hechos, de forma que todo cuanto lo motive tenga sentido.

Recuerda también describir al personaje, sobre todo a nivel mental y psicológico. Aunque con el paso de la historia el lector irá descubriendo sus motivaciones, es necesario que se haga un esquema propio de esa persona que lo guiará a lo largo de la narración. Conociendo sus temores y miedos, disfrutaremos descubriendo cómo los supera… o no.


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Contexto y entorno

El contexto es muy importante en tu primera novela y, en realidad, en cualquiera que escribas. Alrededor del mismo va a suceder todo y, como es lógico, tendrá un peso alto en el discurrir de los acontecimientos y en la evolución y motivaciones de los personajes.

Quizás sea este uno de los conceptos que más documentación necesita. Pongamos un ejemplo. Imagina una novela de época. Para ambientarla, tendrás que conocer bien la ciudad o los lugares en que se desarrolla la acción. ¿Cómo vestía la gente? ¿Cómo era la mentalidad del habitante? ¿Cómo viajaban en aquel momento? Hay mucho por documentar para no caer en contradicciones y errores comunes.

Pero, supongamos ahora que creamos una primera novela de fantasía o de ciencia ficción. Obviamente, no tienes un contexto histórico, ya que será un mundo imaginativo. Aun así, has de crear todo un entorno dentro del cual se desarrollará la acción y la actividad de los personajes. Por eso es importante que redactes todo lo que lo concierne. ¿Cómo será la magia? ¿Cómo serán los viajes espaciales? ¿Cómo habrá evolucionado la humanidad? ¿Qué razas existirán? ¿En qué planeta sucede la acción? ¿Qué tipo de criaturas habitarán esos mundos imaginarios?

Puntos clave de inflexión

Una primera novela, igual que la segunda y que todas, suele avanzar en base a unos puntos de inflexión. Sin embargo, de todos ellos, existen dos que son los más importantes. El primero es el que da lugar a que se desencadene la historia y da paso del planteamiento al desarrollo. El segundo, el que desencadena el desenlace o final.

Se llama acontecimiento desencadenante al que da paso al desarrollo de la historia y permite que la narración avance. Es decir, es la razón de ser de un libro, como puedes imaginar.

Por lo general, tanto el acontecimiento desencadenante como el que da paso al desenlace se suelen ubicar en una proporción que vendría a ser algo así: 25% de la narración es el planteamiento hasta el punto de inflexión que da pie a los hechos, el 50% es el desarrollo de acontecimientos y el 25% se da a partir del punto de inflexión que permite que se solucione la historia.

Recuerda que estos puntos de inflexión son los que hacen que la trama vaya desarrollándose. Es decir, provocan alteraciones de cualquier situación normal. Por eso suelen aparecer en forma de cambios, introducción de personajes con peso en la trama, conflictos, etc. Lo que sea que mantenga el interés del lector.

El final

Es importante trabajar en detalle el final de la historia. A muchos lectores les queda un mal sabor de boca si no les convence el desenlace de un libro. Eso puede ser clave para que no vuelvan a comprar una novela tuya. Tenlo muy en cuenta, sobre todo si es tu primera publicación, cuando es más importante que te vayan conociendo que el hecho de vender en sí.

El tono, la atmósfera, los escenarios y otros elementos

Esta es una parte muy importante que se ha de cuidar durante la redacción de una primera novela. Todos estos factores son básicos para mantener la atención del lector, eso sí. Veamos cómo trabajarlos uno a uno.

· El tono es muy importante. Es una especie de intangible, pero muy necesario, sobre todo en libros de género. Por ejemplo, en la novela negra es clave que vaya acorde a la historia que se cuenta, y es que el propio término ‘novela negra’ ya indica qué tipo de lenguaje se ha de usar y cómo realizar todo lo demás, como las descripciones, la narración, etc. Si lo comparamos con el humor, el toque negro invita al sarcasmo o a la ironía, pero no tanto a la comedia.

· La atmósfera también es importante en la novela. De hecho, será clave si quieres que el lector se deje imbuir por el ambiente y por la historia. Por eso es necesario que todo vaya acorde. Por ejemplo, si la narración transcurre en el Londres victoriano con aceras con nieve, podredumbre y niebla. O bien si tiene lugar en una cárcel, con ese ambiente opresivo que tanto juego puede dar. Pero lo mismo juegan los escenarios que los personajes, esos secundarios que persiguen al protagonista de forma constante, esa madre controladora, ese padre maltratador…

· Esto nos lleva a los escenarios, tan importantes como las atmósferas. Ya describas más o menos lo que se vea en cada escena, es necesario que el lector tenga una idea clara en mente. Son especialmente notables, por ejemplo, en novelas de ciencia ficción, de fantasía, etc. Ahí es necesario que el usuario disponga de las claves. También serán básicos si hay algún detalle importante que se deba destacar y que sea importante para el desarrollo de la narración.

La atmósfera va a condicionar a los personajes y, por ende, también la narración. Lo mismo sucede con el escenario. Por tanto, el tono tendrá que ir acorde con ello siempre. Porque, bien trabajados, elevan el nivel de la novela.


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Narrador

Vamos con otro punto clave. El narrador. En este caso, las posibilidades son múltiples, ya que puedes elegir el tiempo verbal en el que contar la historia y el punto de vista desde el que la vas a ir desarrollando.

Puedes usar la primera o la tercera persona del singular, aunque hay escritores atrevidos que han escrito en segunda persona del singular o incluso en primera o tercera del plural. En segunda del plural, tal vez también los haya, pero yo no los conozco, para qué te voy a engañar. Y, además, los puedes combinar a tu gusto según tu finalidad.

Sea quien sea el narrador, recuerda aclarar bien la acción para que el lector se haga una idea de lo que ocurre y a quién ocurre en cada momento. No hace falta que des mucha información, solo la justa para aclarar, pero no olvides hacer un ejercicio de empatía, ponerte en su lugar y dotar a la historia de los detalles necesarios para que quien te lee no se pierda y, sobre todo, no se desenganche de la obra.

Secundarios

Otro elemento al que no todos los escritores dan la importancia que realmente tiene. Los personajes secundarios ayudan a que la narración avance. Y es que es importante que las criaturas que introduces en la redacción interactúen con otros que puedan ir demostrando cómo crecen, cómo evolucionan y cómo aprenden.

Los personajes secundarios pueden ser tan queridos o más como los propios protagonistas. Tenlo en cuenta a la hora de dotarlos de personalidad y atractivo. También si tienes intención de acabar con algunos de ellos, pues podría no ser muy apreciado por el público en general.

Búsquedas de una primera novela

Me he fijado, a través de mis investigaciones en línea, que muchas búsquedas online respecto al término de primera novela no obedecen a la obtención de consejos, sino de curiosidades. Por eso me permito dar respuesta a algunas de estas cuestiones.

Así que, como digo, me he liado la manta a la cabeza y he recopilado toda la información respecto a primeras novelas de autores y países que despiertan interés y curiosidad en los internautas. Toma nota si te interesa:

Primera novela de la historia

Esta es una pregunta que muchos nos hacemos. Según he podido saber, y está a la venta, la primera es la llamada Novela de Genji, escrita por Murasaki Shikibu, cuya historia es bien curiosa y extensa, pues consta de más de 1660 páginas.

Los expertos consideran que fue escrita en el Japón del siglo XI. La narración cuenta la historia de Genji Monogatari, un príncipe de la Corte de Kioto que vivió novelísticamente hablando en el siglo X.

Se cree que su autora, Murasaki Shikibu, fue hija de un hombre amante de las letras, un erudito con poco talento. Nacida tal vez en el 975, fue reconocida en vida y podría ser que muriese en el año 1014, pero no se sabe con certeza.

Shikibu, si es que ese es su verdadero nombre, fue hija de una poetisa que le enseñó la lengua siento esta apenas una chiquilla. Leyó los clásicos y amó la literatura. Por desgracia, no pudo mantener el prestigio familiar por no nacer varón. Sin embargo, sí que se cree que viajó por el Imperio y que vivió en la Corte como dama de compañía de la emperatriz Akiko, una mujer inteligente. Tal vez fue en esa época cuando compuso la primera novela de la historia, La novela de Genji.

La primera novela picaresca

Curiosamente, la primera novela picaresca de la historia también es la más famosa. Se trata del Lazarillo de Tormes, un anónimo publicado en 1554. Muchos consideran que fue La Celestina, de 1499, de Fernando de Rojas, pero esta, aunque contribuyó y tiene ciertos tintes, no se puede considerar como puramente picaresca, a pesar de su estilo satírico y de la perspectiva cínica que la caracteriza.

La primera novela moderna de la historia

La primera novela moderna de la historia es Don Quijote de la Mancha. Según los expertos, se toma esta consideración por el hecho de que Miguel de Cervantes refleja con gran talento la lucha dramática del idealismo de una persona enfrentada a la sociedad. Con ello, la evolución y transformación de los personajes es formidable.

Obviamente, hay muchos más motivos por los que esta es tomada como la primera novela moderna de la historia, y eso que se sitúa en 1605, año de su publicación. Desde entonces, disfrutamos de más de 400 años de libros novelados como hoy los conocemos. Curioso, ¿verdad?

La primera novela de Stephen King

¿Te preguntas cuál fue la primera novela de Stephen King? Ahí va: se trata de Carrie.

Veamos. King comenzó a escribir a los 7 años, edad de la que tenemos constancia de sus primeras redacciones. Ahora bien, no vende su primer relato hasta los 18 años, que es cuando una revista le compra un texto.

No obstante, Stephen King no logra el éxito hasta 1973, año en que publica su primera novela, Carrie. Antes había trabajado como portero de fábrica, profesor de inglés o empleado de lavandería para ganar un dinero que le permitiese escribir.

Si King escribió alguna novela anterior a Carrie, no tenemos constancia. Pero sí del éxito de esta, que vendió más de 4 millones de ejemplares y ha sido adaptada al cine en diversas ocasiones.

La primera novela de ciencia ficción

Asunto espinoso, ya que muchos confunden ciencia ficción y magia. Una novela de ciencia ficción debe contener elementos de ciencia que, aunque adulterados o manipulados, tengan peso en la narración.

Oficial y oficiosamente, la primera novela de ciencia ficción de la historia es Frankenstein, de Mary Shelley. Publicada en 1818, narra la historia del doctor Víctor Frankenstein, un científico loco capaz de dar vida a la unión de varios cuerpos difuntos gracias a su ciencia.

Ahora bien, algunos autores y estudiosos se llevan peleando unos años pensando que otras obras se anticiparon a Shelley. Por ejemplo, con The Chemical Wedding, una historia de fantasía escrita por Johann Valentin Andreae y publicada en 1616 en la que narra una aventura de la secta de los Rosacruces.

Sin embargo, otros autores consideran que, si se aceptase la obra de Andreae, que más que ciencia se centra en la alquimia, otras obras de componente fantástico podrían preceder a The Chemical Wedding. Por ejemplo, la célebre Utopía de Tomás Moro, que se publicó en 1516.

Yo no gano nada diciendo que es una u otra, así que, si la mayoría piensa que es Frankenstein, por mí perfecto. Y si no, pues que decidan los expertos.

La primera novela de Carlos Ruiz Zafón

Responder a esta cuestión no es difícil, ya que es una de las obras más conocidas del este malogrado autor que se fue antes de tiempo, por desgracia para todos. En este caso, se trata de La Sombra del Viento, publicada en 2001.

La primera novela de Julio Verne

La primera novela publicada de Julio Verne fue Cinco semanas en globo, que vio la luz en 1863. Sin embargo, la que escribió antes de esa se llamaba París en el siglo XX, pero no fue aceptada por su editor, pues la consideraba demasiado pesimista. En la misma, el autor creó una sociedad obsesionada con el dinero, que se movía en coches a gas. Soñó un lugar en el que la ciudad estaba llena de rascacielos de cristal y las redes de comunicación mundiales operaban a su gusto. La realidad actual no difiere demasiado, ¿verdad?

La primera novela de Sherlock Holmes como protagonista

Otra pregunta que se hacen tantos aficionados a la literatura, en especial a esos investigadores avezados e inteligentes, sobre todo ahora, que la novela negra está tan de moda. Entonces, ¿cuál fue la primera novela de Sherlock Holmes? Veamos.

Según todos los datos, el personaje fue creado por Sir Arthur Conan Doyle en 1887, viendo la luz por primera vez en la obra Estudio en escarlata. No obstante, a raíz de aquí aparecerían muchas más aventuras del personaje en cuestión.

La primera novela de Isabel Allende

La primera novela de Isabel Allende se hizo esperar, ya que la escritora y periodista tenía los 40 años cuando la escribió. Aun así, sigue siendo su libro más famoso, pues se trata de La casa de los espíritus, publicado en 1982.

Antes, Allende había trabajado en revistas como Paula, y había escrito para televisión, para niños e incluso para teatro, con obras como El embajador, La balada del medio pelo o La casa de los siete espejos, de 1971, 1973 y 1975 respectivamente.

La primera novela de Agatha Christie

Agatha Christie fue una niña muy querida que, sin embargo, tardó en publicar su primera novela. Nacida en 1890, no sería hasta 1920, con los 30 años ya cumplidos, que vio la luz la primera historia que daría pie a más de 60 libros en una de las carreras más prolíficas que se conocen.

Dicho esto, la primera novela de Agatha Christie fue El misterioso caso de Styles, publicada en 1920, siendo esta la primera aparición del famoso investigador Hércules Poirot. Después seguirían muchas más usando incluso pseudónimos.

La primera novela hispanoamericana

Técnicamente, podríamos decir que la primera novela hispanoamericana es El Quijote. Sin embargo, en referencia únicamente a Sudamérica y Centroamérica, es El Periquillo Sarniento. Sea como fuere, ya he hablado de ambas, por lo que no merece la pena estirar el tema. Si preguntas cuál fue la primera novela latinoamericana, ya tienes las respuestas.

Esta historia fue escrita por el mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi y vio la luz en 1816, en plena Guerra de la Independencia en el país centroamericano.

La primera novela española

Esta parte la solucionamos rápido. Si Don Quijote de la Mancha es la primera novela moderna, por fuerza también es la primera novela española. Tal vez cuando fue publicada no se consideraba a España como un país en sí mismo, pero sabiendo que antaño ya fue la provincia romana de Hispania y que había suficientes ingredientes para llamarlo así, la dejamos como la pionera en nuestro territorio.

La primera novela mexicana

La primera novela mexicana es relativamente joven, ya que data de 1816. Su nombre es El Periquillo Sarniento, obra de Joaquín Fernández de Lizardi, y relata de forma satírica y desafiante, con un toque crítico evidente, la vida de un habitante durante los últimos años de la Nueva España, rebelándose contra la norma de la época narrando las peripecias de un pícaro que siempre logra lo que quiere a base de astucias, trampas y simulaciones varias.

La primera novela ecuatoriana

En apariencia, aunque hay ciertas voces discordantes, la primera novela ecuatoriana es La emancipada, de Miguel Riofrío, escrita en 1863. No obstante, existen investigadores como Alejandro Carrión, que sostienen que sería Cartas riobambenses, de Eugenio Espejo.

La primera novela colombiana

La primera novela colombiana que se conoce se llama El Carnero, escrita por el santafereño Juan Rodríguez Freyle. Data de los años que van del 1636 al 1638, pues no se sabe con exactitud la fecha de terminación.

La primera novela peruana

La considerada como primera novela peruana recibe el nombre de El padre Horán. Ésta, obra de Narciso Aréstegui, vio la luz en 1848 en diversas entregas publicadas en el diario El Comercio, publicado en Lima, la capital. El autor se basó en la ficción para realizar una feroz crítica social del país de mitad del siglo XIX.

La primera novela boliviana

La primera novela boliviana es Claudina, escrita en 1855 por José S. de Oteiza.

Existe cierta disensión en este aspecto. En algunos círculos se considera que la primera novela boliviana fue Juan de la Rosa, de Nataniel Aguirre, datada en 1885. Sin embargo, se sabe que antes ya existieron diversos escritos de ficción que no alcanzaron tal repercusión y popularidad en el país, pero que fueron reales y no se deben pasar por alto.

Y hasta aquí puedo leer. Esto es todo lo que tengo que contarte sobre la escritura de una primera novela, y sobre todo lo que rodean a algunos libros que han hecho historia a nivel nacional e internacional. Espero que hayas disfrutado con este extenso recorrido.

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